CRISIS DEL PSOE

5 de julio de 2025

Una cuestión moral: ¿debe dimitir Pedro Sánchez?

Es la pregunta por excelencia en estos días.  Medios inclinados al progresismo han respondido afirmativamente, explicando que el presidente debe dimitir. O bien, personajes de la talla de Javier Cercas (que se declara votante socialista) que también piden su dimisión, o la propia Ada Colau que solicita su dimisión (aunque sin elecciones).

Hasta aquí, todo es razonable. No en vano, la obligación moral es denunciar la corrupción y exigir responsabilidades.

Sin embargo, también hay que recordar que, desde el punto de vista moral, un partido debe actuar, ante hechos similares, con criterios también similares,

Y es aquí donde la derecha, o sea el PP, incurre en una moralidad muy cuestionable al plantear sus exigencias en función de quien sea el implicado y no con base en un principio general de integridad moral y política.

Repasemos los hechos:

  1. Caso Gürtel: Corrupción sistémica en financiación y contratos amañados. Rajoy se negó a dimitir; el PP defendió su inocencia durante años y habló de que todo era un “ataque al partido”.
  2. Caso Bárcenas: Financiación ilegal, sobresueldos en negro (los famosos sobres). Negaron los hechos inicialmente; luego alegaron desconocimiento de la caja B.
  3. Caso Púnica: Tramas de comisiones en Madrid y otras regiones. No exigieron dimisiones automáticas; dejaron actuar a la justicia.

Frente a todo esto, el PP pide la inmediata dimisión del presidente y convocatoria de elecciones en el caso Koldo-Ábalos-Cerdán.

La conclusión parece clara: El PP exhibe una incoherencia evidente puesto que sus exigencias “morales” dependen más del oportunismo político que de principios éticos fiables.

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